Creatividad


Es una palabra que escucho por todas partes, que leo, que percibo, que intuyo, que escribo.
Tiene que ver conmigo porque es aqui donde estoy poniendo mi atención desde hace un tiempo.
Decía Osho que la vida se repite constantemente a menos que pongamos conciencia en que esto no ocurra, en que el cambio natural de la vida se exprese sin que lo bloqueemos con nuestra inconsciente necesidad de repetir patrones.
Encuentro lógico el miedo que nos da afrontar nuevas situaciones, crear nuevos patrones, o simplemente cambiar. Cambiar. Es una palabra aterradora...simplemente porque implica adentrarnos en un espacio desconocido. ¿Y por qué es aterrador lo desconocido?. Probablemente porque nos sugiere algo a lo que no estamos "acostumbrados", algo que hay que vivir por primera vez y quizá sin referencias, y de forma espontánea y natural. No solemos tener mucho contacto con esa parte espontánea amante de lo nuevo, de lo vivo, de lo fresco en nuestras vidas.
Aunque todo esto que digo es una tremenda generalización, porque sí...hay muchas personas que viven desde ahí y son un fantástico ejemplo de creación en movimiento, de vida, de chispa...de Creatividad...
La creatividad es la cualidad de las personas frescas, espontáneas y libres...libres de las ataduras de una monotonía como consecuencia de vivir la repetición...una vez tras otra.
Merece la pena dar un paso fuera de nuestro espacio conocido, asomar la nariz más allá y dejarnos llevar por la fresca brisa de la creación.


SI


Se demoró tecleando la última letra de aquella palabra sabiendo que acababa de abrir todas las puertas, y ventanas al soplo fresco del viento del este. Lo hizo como quien ejecuta un ritual, con parsimonia, respirando cada leve movimiento,  cada sensación, cada evocación. Una humilde letra que por sí sola no tenía sentido ni significado, y sin embargo unida a esa otra que la precedía se cargaba de fuerza, de alma, de impulso.
Su vida cambió inexorablemente con el último gesto de pulsar la tecla de envío de la palabra SI,  iniciando con este paso un maravilloso acto de creación. 
 

Contradicción


Hace mucho que no escribo.
Hay muchas razones, que no quiero que se conviertan en justificaciones.
Una de esas razones es mi propia contradicción.
Mis palabras quieren decir algo y mi mente no sabe el qué.
A mi tendencia a querer tener el control de todo esto le resulta inquietante. Me desconcierta la situación. ¿Qué vas a decir? ¿Qué pretendes expresar? Y ni siquiera sé a quién se dirigen mis preguntas.
Hay muchas zonas de mi que aún no tengo el gusto de conocer. Y llevo media vida encontrándome con algunas de ellas. Y paradójicamente mientras más conozco, más me doy cuenta de lo poco que conozco de mi.
Así que mi intento de hoy de escribir algo que mi cabeza tenía en “mente”…de nuevo se ve frustrado por una nueva parte de mi que quiere emerger, que quiere salir a la superficie, ver la luz, salir de su exilio.
Y cada vez que permito que esto ocurra, hay una parte de mi que siente menos temor ante lo desconocido, una parte de mi que necesita controlar menos, a la que no le intimidan esas zonas de mi que aún no han dado la cara.

Haiku

Cuando mis ojos
se cierran y se abren
todo ha cambiado

Mario Benedetti

Descubrimientos




Hacía un tiempo que no viajaba entre páginas remotas, blogs desconocidos y enlaces fortuitos que siempre me llevan a vibrantes descubrimientos.
Uno de ellos es esta historia que reproduzco a continuación, y el otro es la imagen que la acompaña (Gracias al blog de Patricia "Escuchando Palabras")...un pintor Chino llamado Hu Jun Di y que os recomiendo exploréis, su obra me ha parecido creativa, sensual, e inspiradora...



Espero que disfrutéis esta mezcla...


" El valor del Saludo, por el reconocimiento del otro como persona..."


Cuenta una historia que hace muchos años un hombre trabajaba en una planta empacadora de carne en Noruega. Un día terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo; se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador.
Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar una y otra vez, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los trabajadores se había ido a sus casas, y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta.
Llevaba cuatro horas en el refrigerador y se sentía ya al borde de la muerte, sin esperanzas de salvación.
De repente y para su inmensa alegría, se abrió la puerta. El guardia de seguridad entró y lo rescató.
Después de esto, le preguntaron al guardia a qué se debía el que se le ocurrió abrir ésa puerta sino era parte de su rutina de trabajo ??.
Él explicó: llevo trabajando en ésta empresa casi 25 años; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mi en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si yo fuera invisible.
Hoy ,como cada día, me dijo " hola " a la entrada, pero nunca escuché - "hasta mañana" . Yo espero por ese hola, buenos días, y ése chao o hasta mañana - cada jornada. Sabiendo que todavía no se había despedido de mi, pensé que debía estar en algún lugar del edificio y que algo debió pasarle, por lo que lo busqué y gracias a Dios lo encontré ".

La casa de huéspedes



El ser humano es similar a una casa de huéspedes.
Cada día llega alguien nuevo a su puerta: una alegría, una decepción, algo difícil o doloroso se presentarán como visitantes inesperados.
Dales la bienvenida y acógelos a todos, incluso si es una muchedumbre de preocupaciones la que vacía tu casa de sus muebles. Trata a cada huésped honorablemente, ya que podría estar vaciándote para una nueva delicia.
Ve a la puerta de entrada y recibe con una sonrisa al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia, e invítales a pasar.
Sé agradecido con cualquiera que venga, porque cada uno ha sido enviado como guardián del Más Allá.

Rumi

Delirios de verano


Hace mucho que no vivo por aquí.

Y digo “vivo” consciente de que cada vez que tecleo palabras en un folio virtual en una pantalla de ordenador, estoy creando una realidad más…una forma diferente de vida.

Esto forma parte de esa manía que tengo de diseccionar todo. La vida es una, pero para mi, la vida se manifiesta de formas tan dispares que las tengo que clasificar para poder situarme. Toda esta reflexión me hace “pensar”…

Estoy divagando, pero en definitiva vengo a decir que todo esto lo crea mi mente…y yo me lo creo, o no. Esa es la “vida” que ahora estoy explorando. Mi mente crea mundos paralelos, pero yo tengo la opción de reunirlos en una sola vida, o seguir diseccionándolos a gusto de mi mente...que va creando a su antojo.

Y también hay otra que supervisa lo que crea la mente, otra que lo critica, otra que lo reforma, otra que lo amplia, otra que le da brillo, otra que lo arrincona…y así hasta el infinito.

Cuando escribo, vivo, cuando leo, vivo, cuando huelo, vivo, cuando escucho, vivo, cuando miro, vivo…y todo es una sola vida…

Y nada de esto es…

Solo la que está respirando en mi ES…el resto es creación de mi mente, y con estas creaciones yo juego y me divierto.

Os juro que lo más alucinógeno que he tomado ha sido un té helado con hierbabuena…es solo que llevo mucho tiempo sin teclear delante de esta hermosura de pantalla y tenía muchos delirios en la trastienda.

Actualización




El tiempo pasa y obliga a actualizarse...es bien obvio y sin embargo a veces no tomamos en cuenta el incesante movimiento que muestra la vida al reinventarse cada día...como prueba irrefutable de que todo cambia, todo muta, todo está en constante movimiento. Así es, nos pongamos como nos pongamos.
Es por eso que tengo que actualizar un post, que aunque sigue estando vivo y vigente, se amplía y se completa con algunos datos nuevos.
El post en cuestión es el de los milagros cotidianos...
Por un lado, la orquídea siguió su creciente impulso creativo y dió a luz 8 magníficas flores que se acompañaron y me acompañaron con su blanco esplendor.
Ayer me comentaba una señora con cierto tono de guasa que hay personas que hablan con las plantas, como un gesto extravagante de personas solitarias...me identifiqué al instante...no por lo de extravagante, un poco por lo de solitaria, y un mucho por lo de conversar con plantas.
Aunque más que conversar, lo mío son monólogos, llevo más de tres meses piropeando sin tregua a mi linda plantita...y si la planta me hubiera contestado me da un patatús allí mismo y se acaban esa y todas las conversaciones futuras.
Además de piropearla, la he mostrado orgullosa a todo el que llegaba a casa como como si fuera mi bebé recién nacido, y para mi lo era...un bebé espléndido que me enseñaba con su silencio humilde cómo el ego en algunos seres es algo completamente desconocido y totalmente inservible.
Además de estas anécdotas...tengo información extra.
Un amigo muy querido (que además tiene la deferencia y la paciencia de leerme de vez en cuando...Ooooh cuánto te quiero!) me comunica que lo que yo llamo "palito" y con lo que hago cantar el cuenco tibetano, se llama en realidad "baqueta", igual que toooooooodos los "palitos" que se usan para instrumentos de percusión (literal).
La orquídea sigue su evolución...y empieza a dejar marchar algunas de sus flores...y ahora tengo una baqueta con la que hacer vibrar mi querido cuenco...la vida cambia y yo soy feliz.

¡Abrazos gratis!





Si no quieres que nos abracemos...
...no sigas leyendo...

¡Ups! ya es tarde...ja ja ja.

¿Te gustó?

¡¡¡A mi siiiiiii, y mucho!!!

Bueno....

Si no te gustó...¡me lo puedes devolver!





La fuerza del corazón


Ya lo decía Alejandro Sanz en su canción, y todos hemos comprobado de una forma u otra cómo el corazón tiene un impulso propio que alienta y llena de vida cualquier sustancia que lo impregna, ya sea un ser vivo, como un objeto aparentemente sin vida.

Poner en marcha el corazón es algo que además de muy saludable, nos hace los primeros beneficiarios de dicha acción.

Esta introducción es para aquellos que nos hemos preguntado qué podemos hacer por aquellos pueblos que están sufriendo catástrofes del tipo del terremoto y tsunami de Japón.

Podemos hacer, y mucho...es sencillo, gratificante, asequible y además gratis.

Enviar un pensamiento de apoyo, solidaridad, consuelo, fortaleza, amor...es tan simple como cuando pensamos en las personas que amamos y nos invade una sensación de bienestar que no sabemos exactamente cómo se produce, pero que podemos ubicar en el corazón.

Encender una vela y dedicar esa luz con la misma intención...hacer una meditación diaria...aunque sean solo cinco minutos..., poner unas flores en casa para ellos...escribir unas palabras de solidaridad y dedicárselas...visualizar toda la zona reconstruida y llena de vida y brillo...

Cualquier cosa que hagamos con la intención de que esa energía de amor les llegue será algo útil.

Hagámoslo...no tenemos nada que perder y seguro que podremos impulsar y facilitar la recuperación de nuestros hermanos japoneses.

No en vano alguien dijo que el Amor es el motor del Universo...

Pequeños milagros cotidianos




En una misma semana, que yo recuerde, se han dado dos sucesos...llamémosle curiosos.

Después de casi diez años de terca mudez, y ya perdida la esperanza, salgo en busca de un nuevo cuenco cantor. La experiencia fue toda una fiesta, contra todo pronóstico, ya que mis compras suelen ser directas y breves. Si quiero algo, lo busco y si lo encuentro lo compro. Punto final.

En este caso, el experto dependiente supo deleitarme con, no solo un despliegue total de artes comerciales, sino con sabiduría y conocimientos más allá de lo meramente material.

Mi única pregunta ante un montón de cuencos tibetanos de diferentes tamaños y apariencia fué...¿Son todos del mismo material?...y a partir de ahí comenzó el show.

Me hizo sentar en una banqueta casi a ras de suelo y tras una larga serie de recomendaciones y consejos sobre cómo escoger el cuenco apropiado me dejó que los probara uno a uno hasta “sentir” cuál era el mío, porque según él firmemente creía, se trata de algo muy personal y que cada cuenco tiene un “dueño”, por así decirlo.

Mientras tanto me iba deleitando con comentarios y anécdotas de muchos de los clientes que habían pasado por la misma banqueta que yo.

El caso fue que escogí uno de ellos, el que me sonó más agradable, aunque con una sensación de haber equivocado mi elección al sentir la mirada inquisitiva de este amable señor...me dijo que tenía poca paciencia, ja ja ja. Al parecer debía haber permanecido más rato sacando sonidos a aquellos cuencos sonoros y haber experimentado más. Mensaje recibido...

Uno de los detalles a tener en cuenta es la madera de la que está hecho el palito (no sé su nombre real) con el que se hace vibrar el cuenco...

El caso es que al llegar a casa tenía más ganas de probar mi cuenco “de toda la vida” con las indicaciones que aún tenía frescas de cómo hacerlo y con el nuevo palito, que de estrenar el flamante artefacto que acababa de comprar. Ahí se hizo el milagro, y por primera vez en casi diez años conseguí hacer cantar a mi amado cuenco. No podía creerme que aquel humilde y experto trozo de madera hubiera conseguido sacar de su letargo a mi cuenco que ya había dado por deshauciado ( y había culpado de ello a la dependienta que me lo vendió...)

Y otro suceso para mi significativo en la misma línea de lo que he contado anteriormente...

Hace un par de años compré una hermosa y exuberante orquídea. En realidad compré dos. Una de ellas se la regalé a mi madre, que haciendo caso omiso de las recomendaciones para mantener las raices visibles en una maceta transparente especialmente diseñada para esta especie de exóticas flores, la trasplantó directamente a una maceta de barro corriente y moliente, que por supuesto no dejaba pasar ni un leve rayito de sol a sus raices.

Yo seguí escrupulosamente las indicaciones y mi orquídea lucía hermosa en su potecito de cristal diseñado especialmente para que este bello especímen enseñara descaradamente sus raices al sol.
El caso es que después de la primera floración, mi plantita dijo “no va más” y se quedó luciendo sus hojas verdes y huérfanas. Punto.

La de mi madre, agradecida, tuvo una floración tras otra ignorando sus escondidas raices y luciendo tanto o más hermosa que cuando la compré.

Cuando ví que eso del bote de cristal era estéticamente válido pero una pijada en la práctica, simplemente la trasplanté a una maceta más hermosa sin transparencias de ningún tipo...y he aquí que se produjo el segundo milagro. Desde hace una semana mi orquídea está renaciendo y de ella brota un palito feliz y alborotado que seguramente dedicará alguna de su energía a producir nuevas flores...

Ya os contaré.

El caso es que en ninguna de estas dos experiencias tuvo que ver la perseverancia...sino la madurez.

Llegado el momento adecuado, y la acción adecuada...todo cobró vida de nuevo.

¿No es hermosa la forma que tiene la vida de manifestarse?


Epílogo:

Este texto se escribió en diciembre de 2010 y la fotografía que muestra la flor de orquídea (que merece para mi, un post aparte) está tomada esta misma mañana, 5 de marzo de 2011.


¡¡¡Gracias!!!!


La palabra es una forma de energía vital



Las palabras son una de mis debilidades, así que no son ninguna casualidad, ni el título de este blog, ni el de este post que nos habla de su mágico poder.
Me ocurre muy a menudo tener encuentros agradables en Internet. Son encuentros de diversa índole, pero la mayoría son información, ideas, inspiraciones, creaciones, imágenes...etc., que me motivan, estimulan y enriquecen.
Y cuando eso ocurre doy gracias, sobre todo porque gente de mi generación, y anteriores, que no siempre tuvimos esta fuente de inspiración, valoramos más este tipo de regalos. Nacimos y crecimos sin una fantástica herramienta de comunicación, difusión, expansión...un "lugar" que nos acerca a personas de lugares remotos con todo lo que tienen que ofrecer.
No voy a ser una ilusa, también hay lugares oscuros...como en la vida. Pero ahora quiero resaltar y agradecer una entrevista que encontré esta mañana y creo que ya circula por mail y que me ha parecido muy nutritiva...

Aqui os dejo la entrevista al Dr. Mario Alonso Puig

-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos…
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo
propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando.Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
-Déme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste.
La aceptación es el núcleo de la transformación.

Soledad


A veces me pregunto por la errante forma que tiene mi soledad de manifestarse…unos días sí, otros días no, de forma aleatoria sin ningún esquema lógico que justificara su aparición.

Y nada más formular esta inquietud, surge la respuesta.

Hay días en que no estoy conmigo, me abandono, me marcho a otro lugar, a otros tiempos, con otras personas, a vivir historias conmigo misma como protagonista…pero no estoy conmigo. Estoy lejos, viviendo hipótesis, o reviviendo una situación cuya vigencia expiró hace tiempo y que dejó una huella en mi memoria y que uso como vehículo para viajar y alejarme de mi misma.

Y es en esos momentos en los que me siento realmente sola.


Propósito de año nuevo


Cada año nos marcamos nuevos buenos propósitos para comenzar un nuevo ciclo de 365 días, que casi siempre olvidamos la primera o segunda semana.
Por eso, este año mi propósito ha sido no hacer nuevos propósitos...así evito la poco sana sensación de frustración por mi falta de perseverancia. Por eso, y porque también para mi es un buen propósito dejarme en paz un tiempo, no exigirme tanto, no tener tanta ansiedad con hacer, hacer, hacer...es sano para mi dejarme llevar y descansar de tanto auto control...para variar.
He leido algo hermoso, que enlaza con el propósito de descansar en el amor, y quiero compartirlo...es de Jorge Carvajal, entre otras cosas Médico creador de la medicina Sintergética, y como alguien le ha descrito "Cirujano de almas".

"Darse entero en cada dar, hacer del servir el sentido de vivir, es la clave del amor impersonal. Tal vez nada produzca mayor sentimiento de unidad que la práctica humilde y sencilla de darse la mano, acogerse en la mirada, contar con el otro, sentir la reciprocidad implícita del amor en el recibir multiplicado de aquello que se da. Hacer de la vida un precioso presente, florecer y perfumar, madurar y liberar las semillas, sembrarse en el surco de la vida para multiplicar la corriente del amor, son los caminos del servidor, aquel que dirige la corriente de su vida por un cauce de amor impersonal. Que tu mano izquierda no pretenda apegarse a lo que tu mano derecha da. Que tu presente no se convierta en pasado. Que el río de tu amor no se represe. Que el genuino amor, siempre en ti, libere.
Vivir en el amor impersonal es un darse en todo dar. Cuando vivimos impersonalmente tejemos la vida con los mismos hilos que han formado el tejido de la Creación; y entretejidos en la trama de la vida encontramos un nuevo sentido de vivir."

Hoy puede ser un gran día


No puede...ES un gran día.

Hoy 21 de diciembre nos visita de nuevo el solsticio de invierno, la fiesta del retorno de la luz. La noche va dejando espacio al día que se hace más largo. Además coincide con luna llena y un magnífico eclipse. En definitiva y para no hacerlo largo, es buen momento para dejar atrás lo que ya no sirve y comenzar nuevos proyectos, comenzar a materializar nuestros sueños. Goethe lo explica mejor que yo.

“Mientras uno no se compromete, hay vacilación, la posibilidad de echarse atrás, y siempre ineficacia. En todos los actos de iniciativa y creación hay una verdad elemental cuya ignorancia mata incontables ideas y planes espléndidos: en el momento en que uno se compromete categóricamente, interviene también la Providencia. Ocurren todo tipo de cosas útiles que de otro modo jamás habrían sucedido. De la decisión mana un torrente de acontecimientos que hacen surgir en favor de uno todo tipo de sucesos, encuentros y asistencia material, imprevistos que ningún hombre o mujer habría soñado con encontrarse en su camino. Sea lo que sea que puedas hacer o soñar que puedes hacer, comiénzalo. La osadía posee genialidad, poder y magia. Comiénzalo ahora.”

Goethe

Amanece...que no es poco...


Hoy tengo la mañana libre y lo estoy disfrutando desde que desperté entre mis sábanas tibias, saboreando las últimas imágenes de mis sueños.

Sacar los pies de mi cama me produce un súbito impulso de alegría...y me pregunto ¿por qué?.

Y alguien en mi responde...¿y por qué no?...

Ahí queda eso...


La frase es de Eduardo Punset...
¡Y la carita de la neurona es todo un poema!
A partir de ahora no podré evitar imaginarme a mis neuronas con esa pose indiferente ante mis cuestionamientos...

Nueva receta


Si, ya sé que este blog no es de cocina...
Pero es que este fin de semana me sorprendí a mi misma sin previo aviso (valga la redundancia)…mi idea era descansar, pero decidí romper ese esquema y otros muchos haciendo otra cosa…
En esa otra cosa nos sugirieron algo interesante: hacer cada día, de nuestros momentos cotidianos, algo sagrado.
La idea me sedujo desde el primer momento y nada más llegar a casa la puse en práctica.
Decidí hacerme una sagrada tortilla de patatas con cebolla, y además me encontré una solitaria y apetecible batata y decidí que se uniría con nosotros en aquella improvisada ceremonia.
La pobre no dijo ni mu, así que me puse manos a la obra con toda mi alma (nunca mejor dicho).
Tengo que confesar que la cocina y su entorno es un ámbito de diversión para mi, por lo que no me costó mucho meterme en la idea de disfrutar y honrar este evento tan habitual.
Y también tengo que confesar que nunca había pelado una batata cruda y tuve que poner toda mi atención en que mis bíceps y el cuchillo trabajaran con la suficiente armonía como para no rebanarme un dedo…y claro en esos minutos de despliegue total de habilidades mondatorias, no me quedó concentración suficiente para aquella historia de lo sagrado y además tuve una repentina revelación del por qué este rebelde tubérculo se suele tomar cocido o asado.
Otro sobresalto fue comprobar que no quedaban huevos suficientes para una hermosa tortilla pero, decidí pasar por alto aquello porque la ceremonia de lo sagrado empezaba a chafarse por momentos.
Todo en aquel instante empezó a tomar un brillo especial, como en una películas donde al empezar la banda sonora de fondo, todo cobra vida y movimiento, danzando los colores intensos, con aromas penetrantes, y sonidos chisporroteantes, solo faltaba que las cacerolas se pusieran a jugar por la encimera y se abriera un agujero en el techo entrando una beatífica luz celestial iluminando mi cocina…
El tiempo se paró y todo el universo parecía girar en torno a aquella humilde sartén que parecía más hermosa y viva que de costumbre…
Ni que decir tiene que prolongué aquel inesperado ceremonial con el divino plato en la mesa, y saboreando aquel delicioso y venerable bocado de tortilla…
No sé si era el hambre o todo lo que se movió alrededor de aquella receta, el caso es que nunca he disfrutado tanto de un episodio tan cotidiano ni he saboreado comida con más entusiasmo y excelencia…
Lo único que espero es que estas miles de calorías sean también sagradas y se alojen en mi cuerpo espiritual y no en mis caderas…

El viento y el Alma



Comenzamos una nueva temporada, el otoño inicia un nuevo ciclo y para mi especialmente, este otoño trae nuevos aires, nuevos colores, nuevos aromas...que quiero ir compartiendo de nuevo en este pequeño espacio que la tecnología me ofrece tan generosamente...

Después de muchos meses sin aparecer...¡Hola a todos! (si es que hay alguien ahí...ja ja ja)


EL VIENTO Y EL ALMA

(Luis Cernuda)


Con tal vehemencia el viento

viene del mar, que sus sones

elementales contagian

el silencio de la noche.


Solo en tu cama le escuchas

insistente en los cristales

tocar, llorando y llamando

como perdido sin nadie.


Mas no es él quien en desvelo

te tiene, sino otra fuerza

de que tu cuerpo es hoy cárcel,

fue viento libre, y recuerda.

Cóctel de verano


Creo estar dando los últimos coletazos de algo y sin embargo…es como si todo a mi alrededor siguiera igual. Quizás las dos sensaciones sean reales…
Me pregunto por qué siempre que me posiciono en una idea o un pensamiento, automáticamente quedan excluidos otros que parecen incompatibles.
Puedo tener una sensación de movimiento, de cambio, de renovación, y al mismo tiempo…mirar alrededor y creer que nada ha cambiado. Esto me lleva a pensar que no todo lo que sucede puede ser traducido por mi mente. Hay cierto tipo de sucesos que no puedo abarcar intelectualmente, y es por eso que me cuesta explicarlos.
Hay una gran novedad, además muy propia del verano: ¡Cóctel!, estoy aprendiendo a hacer cócteles de estados de ánimo. Soy de naturaleza práctica, el reciclaje es algo que me inculcaron de pequeñita y hay cosas que no quiero desaprender aún.
Así que ahora aprendo a mezclar emociones, sensaciones, estados de ánimo…en apariencia irreconciliables. La idea es no desperdiciar nada, sacar provecho de todo, descatalogar estados de ánimo con mala fama...quizá infundada.

Puedo combinar una porción de bienestar, con una pizca de tristeza y una ramita de cansancio, bien batido, bien fresquito…¡Y a disfrutarlo!...
Estoy en época exploratoria…hay más cócteles en mi nevera…unos fresquitos y otros más templados…todos riquísimos si me propongo disfrutarlos desde un nuevo lugar…un lugar diferente que me permite mirar desde otro ángulo y encontrar nuevos matices. Saborearlos a ciegas, como si fuera la primera vez, quitando etiquetas amarillentas, que ya no se corresponden con lo nuevo que intenta colarse por puertas y ventanas.
Y cómo no…Benedetti ya tenía poema para esto…




ESTADOS DE ÁNIMO


Unas veces me siento

como pobre colina

y otras como montaña

de cumbres repetidas.


Unas veces me siento

como un acantilado

y en otras como un cielo

azul pero lejano.


A veces uno es

manantial entre rocas

y otras veces un árbol

con las últimas hojas.


Pero hoy me siento apenas

como laguna insomne

con un embarcadero

ya sin embarcaciones

una laguna verde

inmóvil y paciente

conforme con sus algas

sus musgos y sus peces,

sereno en mi confianza

confiando en que una tarde

te acerques y te mires,

te mires al mirarme.

Ramillete de palabras

Si has llegado hasta aqui, es porque el amor no conoce fronteras ni límites.

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