Y sin embargo no sabemos cómo completar el increíblemente hermoso puzzle de la vida.
Quizá por nuestra manía de rechazar todo aquello que no nos gusta o nos da miedo.
Elegimos la pieza de la alegría, y tiramos la de la tristeza. Colocamos la pieza de la compañía y nos sobra la de la soledad. Intentamos colocar la de la luz, pero no nos gusta la de la oscuridad, y aún podemos encontrar el lugar de la pieza de la vida, pero tiramos la de la muerte bien lejos.
Quizá encontremos la paz y la plenitud, si logramos unir todas las piezas, quizá cuando nos demos cuenta de que todas esas piezas que tiramos a la basura hacen que el puzzle esté completo y hermoso, y hacen que el TODO y la NADA, puedan llamarse así y formen parte indivisible de lo que llamamos VIDA.
















































