Camino de la plenitud por los detalles


Cualquier suceso en la vida es una espléndida oportunidad de la que podemos extraer alguna pista que nos lleve a comprender mejor o poner atención a otros terrenos paralelos y que en ocasiones pasamos por alto.

La práctica del yoga es un claro ejemplo de ello.
Cada persona inicia una sesión con claras analogías a cómo interpreta o afronta la propia vida.
En ella, a veces somos exigentes con nosotros mismos, forzando nuestro cuerpo para llegar más lejos y nos olvidamos de escuchar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro espíritu y adaptarnos al ritmo que sutilmente nos indica.
Otras veces tenemos limitaciones mentales que nos hacen quedarnos a medio camino de un estiramiento pensando que no podemos ir más allá. Con el tiempo nos damos cuenta de esos absurdos obstáculos que ponemos en nuestro propio camino y tenemos el valor de intentar ir un pasito más allá, para regocijarnos con el encuentro de un nuevo horizonte.
También ocurre que muy a menudo nos evadimos del inigualable momento en pleno asana sin saborear las sensaciones y matices que nos regala nuestro cuerpo en ese preciso instante y huimos al futuro pensando cuándo llegará el momento de la relajación final, sin darnos cuenta de que hemos perdido unos preciosos momentos de encuentro con nosotros mismos en toda su plenitud.
Todo en la vida, si somos capaces de detenernos a reflexionar, es un claro ejemplo de cómo vivimos y cómo podemos a veces mejorar esa vivencia para disfrutar más, para saborear la vida en todos sus matices y dejar de poner etiquetas a todo aquello que nos ocurre, pues al igual que sucede en hatha yoga, en el momento de un estiramiento, podemos sentir alguna leve molestia que puede ser mágicamente transformada cuando volvemos la mirada completamente a ese lugar, con nuestra respiración, nuestra mente, nuestra conciencia y observamos in situ, en presente, con toda plenitud lo que está ocurriendo ahí. No solo potenciamos la eficacia del movimiento, encontrando respuestas a preguntas a veces no formuladas, sino que conectamos con lo más preciado de nosotros...y el Universo se nos presenta, humilde, en toda su magnificencia para dejarnos sentir el inigualable regocijo de la VIDA.

2 comentarios:

Monelle/Carmen 10:23:00  

Como siempre buenos consejos para seguir aprendiendo a vivir. Gracias Loli.
Besos.
Carmen

Clematide 22:56:00  

En realidad son cosas que me digo a mi misma y que me gusta compartir...todos aprendemos juntos de esta forma.
Besitos.

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