Herencia


Gracias Papá...


ORGANIZADO PARA CREER


El hombre es un ser organizado especialmente para creer. Cuando no puede creer en Dios (por indigestión de ciencia), cree en cualquier otra cosa: en un tabú, en un número, en un augurio, en la espuma del café.

Después de la erupción de un volcán, volverá a edificar en la falda. Después de la infidelidad de una mujer, pondrá en manos de otra su honor y fortuna. Después de la suspensión de pagos de un Banco, reincidirá en confiarle sus caudales. Después de la infidencia de un amigo, tornará a invitarle a su casa y a su mesa.

La naturaleza en esto es, como en todo, muy sabia. El escéptico pirrónico sería un monstruo: no podría subsistir.

La fe en algo es tan necesaria como la respiración. Es el punto de apoyo de la vida.

No os fiéis de quienes dicen que no creen en nada: o son unos pobres de espíritu, o seres incapaces de una sola noble acción.

Cree, pues, sin rubor, amigo. Si te engañan, cuando menos tuviste la dicha de haber creído.
Y si crees muy firmemente, será tu fe una coraza tal que no habrá quien pueda burlarla.


-Plenitud-

Amado Nervo

2 comentarios:

Monelle 17:10:00  

Siempre he valorado la ingenuidad como un bien irremplazable. Me duele que me engañen como a todos, pero si éste ha sido fruto de mi buena fe, de creer en quién me ha engañado por sus malas artes y mentiras, me produce cierta satisfacción el saber que en mí no ha obrado, como en esa persona, ninguna mala fe.
Soy confiada siempre que creo poder serlo, sobre todo de las personas sencillas, de las cosas pequeñas, desconfío más de los grandes proyectos, de las buenas voluntades colectivas, pues cuantos más seres estén implicados más sencillo resulta que se cuele alguna manzana podrida.
Besitos.
Carmen

Clematide 22:40:00  

También valoro mucho esa confianza genuina que se tiene sobre todo en la infancia, cuando se encuentra en un adulto es...como una especie en vías de extinción.
Gracias por tu comentario Carmen guapa.

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